lunes, 21 de mayo de 2018

Casa limpia


La casa otra vez está limpia.

Dicen que cada cosa tiene un lugar
y ahí la pongo:
entro a la ilusión del acomodo
de la limpieza del hogar
de la sensación de camaradería con los objetos.

La casa otra vez está limpia.

Mis manos ya no saben qué hacer
si desacomodar todo
o esperar que venga el transcurrir del día
a desacomodarme a mí
a mostrarme que no alcanza
esta idea de la casa limpia.

La casa otra vez está limpia. 

Me siento a pensar que hace mucho
las mujeres debimos mirar con más calma:
no vale limpiar la casa sin antes limpiar el alma
tenderla al sol como pan
y apagarla un poco antes de entrar
a la vida cotidiana.

viernes, 4 de mayo de 2018

No creo en tu Dios

Ella repite a diario:
No creo en tu Dios

La maravilla no habita en la palabra
ni en la vida de un hombre

Nadie encuentra sus pasos
sin mirarse dentro

El regreso a ti
es desenajenante
lejos está del vacío inminente
que te pinta la secta-sociedad

Los poetas y algunos otros
siempre lo han sabido
no digas que nadie te lo dijo:
seguimos soñando

Y si te da la gana repite con ella:
No creo en tu Dios



viernes, 13 de abril de 2018

Esa voz

Sí alguna leyera la
palma de mi mano
¿Sabría que fui ave,
que temí y amé la oscuridad?

¿Me contaría de quién es esa voz que escucho?
Siempre más sabía que yo y menos humana
No de piedra sino de barro
La que habla cuando callo

¿Mi palma sabría
por qué las nubes y el mar no son eternos
y las casas son solo cicatrices?
¿Podría explicar la danza de los árboles?

Ave o felina
El miedo me acompaña
Y también una dulzura enorme por los niños
porque sé que a ellos esa voz les habla

viernes, 6 de abril de 2018

Olvido

El cuerpo: la paradoja
(la imposibilidad de saber que es de una)

La mente: lo desconocido
(el fracaso de pensar que se le conoce)

Los otros: la incomprensión
(saberse parte pero negarlo a diario)

El amor: una palabra
(la más usada y la que menos se comprende)

 La vida: lo único
(detrás de ella mirar la vacuidad)

La muerte: un olvido
(vivir como si no existiera)

 

viernes, 30 de marzo de 2018

Viaje

Paisaje verde nuevo
danza para la luna
papel amate azul

Compañía inesperada
abrazo en la tristeza
tristeza acompañada

Árbol bailando al viento
mar metálico en calma
madera hecha de ancianos

Vida, respiración
señales de humo
encuentro

 

jueves, 29 de marzo de 2018

Otra vez una vez

Me gusta vivir un poco más que ayer
me han vuelto a asombrar los colores del cielo
pude mirar a la humanidad sin llorar por mi perdida

Otra vez miro a la vida con asombro pero sin tanta ingenuidad
mi oído se volvió a afinar para escuchar los grillos

En la noche me despertó el viento y no mi cabeza martillante
otra vez mi cuerpo me saluda con cariño por las mañanas
y en las noches, muchas veces, cae rendido y le agradece a la cama

Hoy no quiero quejarme. Ojalá que mañana tampoco me den ganas.
Esta que soy finalmente sabe algo de cierto: estoy viva.

miércoles, 18 de octubre de 2017

Aunque todo cambie

Tus silencios siempre llegaban a tiempo
mi palabra no conocía otra cueva
llegaba hasta ti para perderse
¿La guardarás en la muerte?

Nuestros pasos se acompañaban
y por distintas razones los dos
caminábamos sin esperanza
¿Sabrás cuánto te quiero?

En el salón lleno de personas
fuiste el único anhelo.

Tu compañía es la que importa.

Ahora es mi silencio lo que quiero darte.

Todos los años seguirás existiendo
no como recuerdo, sino como alma.

La gente dice amigo porque no sabe
como nombrar ese amor sencillo: eres lo que se queda aunque todo cambie.

Extraño

El amor de mi vida se parece a ti. 
Tiene esa expresión de abuelo y niño. 

Es un gran bastardo de mirada cabula 
con la sonrisa preparada y fácil. 

Sus manos son así, con los dedos de puntas triangulares,
 listas para abrazar y tocar las cosas con desparpajo. 

Cuando cierra los ojos, abre el mundo, 
se deja abrazar pero vive inquieto por saberse mirado. 

Se parece a ti. Pero no eres tú: 
extraño que sales del vagón del metro y de mi vida.

sábado, 10 de junio de 2017

Casi trece años

Estos casi trece años me han borrado la memoria.

A veces quiero recordar mejor como era antes.

Me levantaba, después de dar unas vueltas y pensar por unos minutos iba al baño; cruzaba los dedos para no encontrarme a nadie en el camino. Ponía el agua a calentar, regresaba a mi cuarto y empezaba a buscar la ropa que usaría. A veces desayunaba. Me bañaba, en ese tiempo usaba más colguijes. Tenía un tocador pequeño en el que todos los días me miraba.

Caminaba a la parada, la ciudad no era el completo caos de hoy. Esperaba el transporte cerca de rectoría. Me gustaba ser estudiante y también como siempre, porque así soy, me jodía.

La escuela eran mis amigos, las clases que nunca entendía, la cafetería, hacer una manta, discutir con Claudia los mil problemas del país y de pasada también los nuestros.

Casi siempre estaba enamorada, era como Felipe de Mafalda en su versión femenina. Muy experta. Había gente que me gustaba mucho. Ya en ese tiempo me dolía algo por dentro cuando me tiraba a hablar mucho tiempo.

Me inventaba cosas para el fin de semana y casi siempre fui afortunada para entusiasmar a alguno de mis amigos. Tenía algunas certezas. Me habían roto el corazón las veces suficientes para ser un poco más descreída pero no las necesarias para seguir pensando que aquello de querer y que te quieran podía existir.

Me aterrorizaba ser como muchas de las mujeres que conocía. Intentaba caminar hacia otro lado. Creo sinceramente que el dinero nunca me interesó, me parecía jodidísimo vivir para obtenerlo. Desde entonces sabía que no era importante.

 Los problemas con mi familia me rasguñaban la sonrisa algunos días. Es cruel que la gente que amas haga juicios sumarios en los que concluyen que haces todo mal. De todos modos seguía.

Me acuerdo de ese tiempo pero lo miro como si le hubiera pasado a otra.

No sé por qué es así. Pero estos trece años son más como un continuo, no se parecen a las fotos que tengo de lo otro.

¿Sabes? Es tan cotidiano esto del amor en mi vida, que me jode que no estés pero me gusta porque pienso en ti hasta en los sueños.

Pienso en ti hasta cuando no te conocía como ahora que trato de recordar y es difícil anclar los recuerdo y te vuelves la referencia para todo.

La de entonces algo presentía y por eso, también desde entonces te extrañaba.

lunes, 5 de junio de 2017

Mi casa

Estoy en casa y no es fin de semana, ni es de madrugada, tampoco es mi hora de comida. No vengo llegando del trabajo, nadie cerró la oficina, no se fue la luz.

Renuncié.

No renuncié a un trabajo, renuncié a una forma de vida. Con la carta que firmé se fueron las dudas que me atormentaron estos tres años. Sigo sintiendo que fue apenas un instante, ni siquiera tengo recuerdos ordenados, quizá porque cada día se parecía al anterior.

Me fugué. Vencí el miedo que tuve al entrar, ¿será que soy lo suficientemente idiota para obligarme a pasar acá mis años?

No, no lo soy. Es un alivio.

Poco a poco me voy recuperando. El insomnio se va esfumando, salir de casa tiene otro significado. Estoy en paz el domingo en la tarde.

Avanzo de a poquito.

Regresé.